No sé cómo es la situación en otros países, no puedo hablar por ellos. Sólo puedo ver mi propia realidad en estos momentos, buena o mala es así. Chile es un país que cuenta con poca o nula educación sexual de carácter formal; en algunos colegios incluso lo dejan en mano de sacerdotes que- siento decirlo- de sexo no saben nada, porque hace falta algo más que un libro para entenderlo. No somos un país maduro en temas de sexualidad, recién nos estamos abriendo a descubrir que significa la sexualidad en el amplio sentido de la palabra, descubrir su verdadero significado... Y es algo que mucha gente prefiere pasarlo por alto de manera casi irresponsable.
He aquí el ejemplo del debate sobre el aborto tgerapéutico. No es que esté en contra o a favor del aborto, mis juicios acá poco y nada tienen que ver con el tema. Estoy hablando de que para discutir un tema tan importante y tan denso (por decirlo de alguna forma) como es el aborto, primero tenemos que comprender que significa la sexualidad, como llevarla de manera responsable y cómo ser responsables de nuestros propios cuerpos y cómo nos afectan las decisiones que tomamos sobre él.
Es cosa de detenerse a mirar a alrededor un rato. Como le dije una vez a una amiga, ni siquiera hemos terminado la discusión sobre la píldora del día después, sea moral o no, es un tema que no está cerrado, en el cual hay gente que todavía, sea por ignorancia, moralina seudo católica o lo que sea, no sabe cómo funciona y quieren hablad de aborto, que es un tema aún más moral, en cuanto a a la visión de la vida y la muerte, que una píldora. ¿Cómo quieren hablar de aborto, si todavía nada saben de anticonceptivos?
Y no sólo hablo de la gente que está en los cargos de poder, como alcaldes, sacerdotes, ministros. Hablo de la gente común, de aquella gente que se piede llamar cotidiana, de niñas que despiertan a su sexualidad, pero nada saben de ella, no saben cómo cuidarse bien, no saben que el sexo oral también es sexo y quieren plantear un tema como el aborto. Creo que es irresponsable y hasta inmoral que lo hagan, en el sentido de que primero debemos educar y hacer que las personas de una vez se hagan cargo de sus cuerpos y los cuiden, que sepan cómo hacerlo y que tengan todas las herramientas para elegir bien qué hacer con su vida. Pero cerremos etapas primero.
Una vez más reitero, no se puede discutir del aborto hasta que no dominemos primero y con conciencia lo que significa tener sexo, que no se trata de ir y acostarse con alguien en una fiesta, se trata de saber qué se hace, por qué y cómo cuidarse mejor, se trata de estar concientes de que como seres sexuales que somos, también tenemos que estar alerta a la responsabilidad que ello implica. Yo no puedo discutir sobre el aborto con una niña de 16 años que no se cuidó porque no lo vio como algo importante y que ve en el aborto la gran panacea para sus problemas, eso denota su ignorancia y su falta de madurez a la hora de enfrentar la vida misma.
Hagamos una buena educación sexual en los colegios primero, dejemos que los curas cuiden nuestras almas, no nuestros cuerpos y de una vez maduremos antes de ponernos a proponer debates para los cuales como sociedad y como país todavía no estamos preparados para enfrentar a conciencia. Con esto no digo que nunca jamás lo discutamos, eso también es una estupidez y falta de visión y madurez. Lo que digo es que primero cerremos los círculos que están abiertos antes de abrir unos nuevos y más importantes. Una buena base hace una buena casa, una base débil, destruirá en poco tiempo cualquier esfuerzo que hagamos por cambiar las cosas de verdad.